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La nave de Baco

Martes, 15 de febrero de 2005

La sombra del cipres es alargada.

Oriente medio, un conflicto que lejos de resolverse se calienta aún un poquito mas.

Como era de prever, cualquier excusa es buena, para meterse donde no les llaman. Es comprensible que desde su autoproclamada atalaya moral, los EEUU, vigilen todo aquello cuanto no les gusta, y si es en oriente medio, mejor.

En el Líbano, mas en concreto en Beirut, aquella ciudad que dicen, los más viejos, fue una especie de Paris, allá por el primer tercio del siglo pasado, han asesinado al primer ministro. Mala señal. Pero creo, y esto es ya una opinión personal, que peor señal es que desde Washington se señale directamente a Siria como causante de este magnicidio.
No dudo que los servicios secretos de EEUU, habrán hechos sus oportunas pesquisas, incluso no niego que quizás puedan tener razón, pero lo que no me podrán negar a mi, es que una vez más la injerencia de Estados Unidos es increíble.

Me estoy imaginando al pobre sirio que leyó la prensa hace unos cuantos años y tras comprobar que al engominado y por aquel entonces hombre estrella de EEUU, Kennedy, de nombre común John Fitzgerald, que hay que ver que poco común es, le habían dado matarile, levantándose su pañuelo beduino y dejando los dátiles a un lado, dijo: “todo apunta a que ha sido Lee Harvey Oswald, pediremos a Europa que investigue y ponga las sanciones oportunas”

Todo el mundo diría que este pobre beduino ha sufrido una insolación, o que simplemente sus ganas de protagonismo le llevan a inmiscuirse en asuntos que no son propios de beduinos. Lo mismo que el asesinato del líder libanés tampoco es cosa de americanos.

Europa debería decir algo, si, pero lo que debería decirle a estados unidos es que si lo que pretende es pasearse por el mundo enarbolando la bandera de la libertad, primero debería hacer sus propios deberes, juzgar humanitariamente a sus presos de Guantánamo, abolir esa aberración de pena de muerte, crear un estado social algo mas justo y ese largo etcétera que podríamos enumerar.

Pero no, Europa plegara una vez mas a los deseos de jorgito arbusto, que con su cara de bobalicón afable, su Condoleeza, y su Ramsfield hacen y campan por el mundo, como si lo hiciesen por las fértiles praderas de Seattle (que dicho sea de paso, ni sé si es fértil, ni sé, si hay praderas) pero que como ejemplo me viene como anillo al dedo.

Pues eso, leña al moro hasta que hable ingles que diría Bush.

Por: E.Leachea | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

Lunes, 14 de febrero de 2005

La nave de Baco

Primera anotación a modo de presentación. Breve guiño a una novela y a un escritor.

Desde siempre he sentido la llamada del mar; Cosa curiosa siendo de tierra adentro por otra parte y no habiendo sentido nunca esa necesidad, que algunos llaman perentoria, de zambullirme desnudo en sus aguas al menos una vez al mes.

Dicho esto, que no deja de ser una anécdota, algo así para romper el hielo de esta primera incursión en estas lides, paso a comentar el porqué de esta nueva singladura. La Nave de Baco, amén de ser un guiño a una magnífica novela, acerca de un magnífico pintor por parte de un magnífico escritor, fue el punto de unión y de encuentro de una serie de personas y personajes.
Esa especie de club social que ellos mismos formaron, adquirió pronto el sobrenombre de “La Nave de Baco”, claro está y para ello basta sólo echar una mirada a tan ilustre nombre, que aquello que les unió, eran los placeres de la mesa.

Con el tiempo la Nave de Baco, se convirtió en un arca de Noé, donde tenían cabida las más variopintas personalidades, y a fuerza de su masificación, y como suele ocurrir en estos casos, los navegantes de la nave, recelosos de su orgullo fundacional, tachaban de neófitos a quienes se habían subido al carro, una vez que este ya estaba en marcha.

Así surgieron, con una mezcla de falso desprecio y chulería bien entendida, las dos clases de tripulantes. Los fundacionales, originarios y primigenios y esa otra, mas advenediza, que se le dio el sangriento nombre de “percebes adheridos al casco”.

Pues bien señores, en esta primera singladura y a modo de presentación, me reconozco como nuevo y por tanto percebe adherido al casco, que sin ningún rubor y con toda la buena intención espera pilotar esta nave.

Como todo buen marino, aunque no haya visto el mar, más que de visita dominguera, empiezo aquí, esta bitácora, que espero me acompañe a lo largo de esta singladura hacia los mares del sur, los mares de china o a la mar de cosas que vayan surcando mi mente.

“Llamadme Ismael” así comenzaba la caza de la ballena blanca, y nada me perece más oportuno que cerrar esta primera anotación con esa primera frase.

Dicho y hecho, entonces. “Llamadme Ismael.”

Por: E.Leachea | General | Comentarios (0) | Referencias (0)

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Opiniones y desvarios de e.leachea, piloto de esta nave.

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